Sepultan a dos jóvenes víctimas de vi0lencia de pareja en casos separados

Santo Domingo / Dajabón, República Dominicana. La República Dominicana vivió este lunes una jornada marcada por el recogimiento, el dolor colectivo y la reflexión social, luego de que dos comunidades despidieran a jóvenes muy apreciadas por sus familias y entornos, tras sucesos lamentables ocurridos en contextos de relaciones sentimentales.

Las ceremonias de despedida, realizadas en distintos puntos del país, estuvieron acompañadas por expresiones de tristeza, solidaridad comunitaria y llamados reiterados a que las autoridades refuercen las políticas de prevención, protección y seguimiento en casos de conflictos de pareja.

Despedida en la capital

En horas de la mañana, familiares, amigos, compañeros de estudios y vecinos se congregaron en el cementerio Cristo Redentor, en Santo Domingo, para rendir un último adiós a Noemí Suárez Marte, una joven estudiante de entre 20 y 21 años, recordada por su carácter afable, su disciplina académica y sus planes de superación profesional.

Noemí cursaba estudios en el Politécnico Hermanas Mirabal, donde se preparaba para graduarse como ingeniera industrial, una meta que, según relataron sus allegados, estaba muy cerca de concretarse. Durante la ceremonia, varios de sus profesores y compañeros destacaron su compromiso con los estudios y su constante disposición a colaborar con quienes la rodeaban.

El acto fúnebre se desarrolló en un ambiente de profundo respeto, acompañado de mensajes de fortaleza a la familia y de llamados a la conciencia social ante situaciones de violencia que, según coincidieron los presentes, continúan afectando a jóvenes en edad productiva.

Un entorno de confianza que terminó en tragedia

De acuerdo con versiones ofrecidas por familiares, la joven había mantenido una relación sentimental de aproximadamente un año con un joven identificado como Amauri Polanco Herrera, de 22 años. La relación, según explicaron, había finalizado hacía unos seis meses, aunque ambos continuaban vinculados por un emprendimiento comercial que compartían.

La mañana del domingo, el joven habría llegado a la residencia familiar ubicada en el sector Los Girasoles, alegando necesitar usar el baño. La familia, que mantenía una relación cordial con él y no tenía antecedentes de conflictos graves, le permitió el acceso a la vivienda.

“Era una persona en quien confiábamos, nunca mostró señales de comportamiento agresivo durante la relación”, expresó un familiar durante declaraciones ofrecidas a la prensa.

Sin embargo, lo que parecía una visita rutinaria terminó en un suceso que dejó a la familia y a toda la comunidad sumida en la consternación. Durante la cobertura del sepelio, un portavoz de los allegados manifestó que se trató de una acción impulsiva que quebrantó la confianza depositada por la familia.

Comunidad exige justicia y prevención

Durante la despedida, varios asistentes expresaron su indignación y preocupación por la repetición de hechos similares en distintos puntos del país. Coincidieron en que, más allá de las investigaciones en curso, es necesario fortalecer los mecanismos de prevención, orientación psicológica y seguimiento en relaciones que atraviesan procesos de ruptura.

“Estas cosas no se pueden normalizar. Hace falta más acompañamiento, más educación emocional y más intervención temprana”, comentó una vecina del sector.

Organizaciones comunitarias presentes en el acto también aprovecharon el momento para reiterar su llamado a que se refuercen las campañas educativas dirigidas a jóvenes, enfocadas en el manejo de conflictos, la resolución pacífica de diferencias y la identificación de señales de alerta.

Otra despedida en la frontera

Mientras tanto, en la provincia Dajabón, específicamente en el municipio de Partido, otra familia vivía un momento similar de dolor y recogimiento. En el cementerio municipal de Laja, fue despedida Marlin Osmery Domínguez Rojas, de 33 años, quien se desempeñaba como auxiliar de farmacia en el hospital municipal.

Marlin era ampliamente conocida en su comunidad por su trato amable y su vocación de servicio, especialmente con pacientes de escasos recursos. Compañeros de trabajo la describieron como una mujer responsable, solidaria y comprometida con su labor en el área de la salud.

El sepelio estuvo acompañado por una nutrida asistencia de vecinos, colegas del centro hospitalario y autoridades locales, quienes manifestaron su pesar y solidaridad con los familiares.

Hecho bajo investigación

Según informaciones preliminares ofrecidas por las autoridades, el suceso ocurrió la noche del sábado en una vivienda ubicada en el sector de Partido, cerca del puente de Moneye. El hecho involucra a un hombre identificado como Eddy Jiménez, con quien la víctima habría tenido algún tipo de vínculo personal.

Las circunstancias exactas continúan bajo investigación por parte de los organismos correspondientes, mientras se recopilan testimonios y evidencias que permitan esclarecer completamente lo ocurrido.

Durante el sepelio, residentes del sector expresaron su preocupación por la circulación de personas con antecedentes de conducta violenta y la facilidad con la que, según indicaron, se accede a objetos de alto riesgo.

Reclamos ciudadanos

“Esto es algo que se pudo evitar. No puede ser que personas con historial de violencia anden libremente sin supervisión”, manifestó un residente del municipio durante declaraciones a medios locales.

Otros comunitarios solicitaron a las autoridades un mayor control, así como programas de seguimiento para individuos involucrados previamente en hechos violentos. También insistieron en la necesidad de fortalecer la coordinación entre los sistemas judiciales, de salud mental y de seguridad ciudadana.

De acuerdo con reportes oficiales, el hombre señalado en este caso habría estado vinculado anteriormente a un incidente grave contra otra mujer, quien logró sobrevivir tras recibir atención médica oportuna.

Un llamado nacional

Ambos casos han generado un amplio debate en redes sociales y espacios comunitarios, donde ciudadanos, líderes sociales y organizaciones civiles coinciden en la urgencia de reforzar las políticas públicas destinadas a la prevención de la violencia de pareja.

Expertos consultados señalan que este tipo de situaciones requiere un enfoque integral que incluya educación emocional desde edades tempranas, acceso oportuno a servicios de salud mental, líneas de atención para víctimas y una respuesta institucional más ágil ante denuncias o señales de riesgo.

Las ceremonias realizadas este lunes no solo representaron un acto de despedida, sino también un espacio de reflexión colectiva sobre la importancia de promover relaciones basadas en el respeto, la comunicación y la resolución pacífica de conflictos.

Compromiso con la memoria y la prevención

Familiares de ambas jóvenes coincidieron en que el mejor homenaje a sus memorias será impulsar cambios reales que eviten que otras familias atraviesen experiencias similares. En ese sentido, reiteraron su llamado a las autoridades y a la sociedad en general a no guardar silencio y a actuar de manera preventiva.

Mientras continúan las investigaciones oficiales, las comunidades de Santo Domingo y Dajabón permanecen unidas en el dolor, pero también en la esperanza de que estos hechos sirvan como punto de partida para fortalecer la protección, la justicia y la convivencia pacífica en el país.

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